Navidad 2015

Algunos textos litúrgicos sobre la Navidad.

(Viernes 25 de diciembre de 2015) P. Altamira.

(Introducción)

Queridos hijos:

Una nueva Navidad, fiesta de alegría para todo el orbe.
Venir a esta tierra: Uno de los triunfos y glorias de Nuestro Señor. Todas las almas sencillas y buenas, todo el universo mundo se alegra, mal que les pese a tantos enemigos que Dios Nuestro Señor Jesucristo tiene (masones, liberales, comunistas; en religión: los modernistas y las religiones falsas, etc).
Queríamos hacerles una prédica sencilla; simplemente leerles y “saborear”, “disfrutar”, si se puede decir así, textos litúrgicos de nuestro amado Catolicismo.

(Cuerpo)

La liturgia que nos ofrece la Santa Iglesia Católica alrededor de la Navidad es riquísima, y con ella nos quiere llenar de alegría.

Sin contar la Misa de la Vigilia de Navidad, tenemos: 1) La Misa de Gallo de Navidad (la rezamos anoche). 2) La Misa de la Aurora de Navidad (o del amanecer). 3) La Misa del Santo Día de Navidad, que es la que estamos rezando en este momento. ¡Tres Misas distintas, con sus textos distintos!

Luego tenemos la Misa del Domingo dentro de la Octava de Navidad o “Domingo de la Infraoctava” (será este próximo domingo). La Misa de la Octava propiamente: es la Misa del 1º de enero, que litúrgicamente significa festejar de nuevo la Navidad. La Misa del Santo Nombre de Jesús. Luego la Misa de la Epifanía o de los Reyes Magos. Son ocho o más Misas (seguramente nos estamos olvidando alguna) todas con sus textos hermosísimos. Inclusive podemos contar aquí la Misa de la Candelaria, el 2 de febrero.

El Martirologio Romano, libro litúrgico. Escuchemos, una vez más, con qué solemnidad se expresa sobre el nacimiento de Dios Nuestro Señor Jesucristo en la tierra:

En el año de la creación de mundo, cuando en el principio crió Dios el cielo y la tierra, 5199 (nota: saben que según otra cronología son 4000 años);
del diluvio, el año 2957;
del nacimiento de Abraham, el año 2015;
desde Moisés y la salida del pueblo de Israel de Egipto, el 1510;
desde que David fue ungido rey, el 1032;
en la Semana 65º, según la profecía de Daniel;
en la Olimpíada 194;
de la fundación de Roma, el año 752;
del Imperio de Octaviano Augusto, el 42;
estando todo el orbe en paz,
en la sexta edad del mundo,
Jesucristo, Eterno Dios, e Hijo del Eterno Padre,
queriendo consagrar el mundo con su misericordiosísimo advenimiento,
concebido del Espíritu Santo y pasados nueve meses desde su concepción,
nace en Belén de Judá, de la Virgen María, hecho Hombre.
La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, según la carne.

Escuchemos más textos que nos regala la Iglesia con motivo del nacimiento del Niño Dios, o más exactamente por el ciclo de la Navidad (nota: los textos que daremos puede tener alguna pequeña modificación en relación a los originales):

Nos adelantemos al Domingo de la Infraoctava:
(Introito) Cuando el mundo entero yacía sepultado en el silencio, y la noche había recorrido la mitad de su camino, Señor Dios, tu Verbo todopoderoso bajó de su trono real en el Cielo, y se hizo carne entre nosotros.

Las Vísperas que rezamos ayer, antes de la Navidad:
Crástina die delébitur iníquitas terrae: mañana se destruirá la iniquidad de la tierra, y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. Cuando haya salido el sol, veréis al Rey de los Reyes procedente del Padre: Ha aparecido la humanidad y la benignidad de Dios, nuestro Salvador.

La oración de la Noche Buena (Misa de Gallo):
Dios que hiciste iluminar esta sacratísima noche con el resplandor de la Luz Verdadera [i.e. Cristo], concédenos que quienes hemos conocido estos misterios, también disfrutemos en el Cielo de los gozos del Dios Verdadero.

Qué linda que es la Navidad. Mal les pesa a toda la caterva de enemigos de Cristo Dios: Ateos, liberales, comunistas, izquierdas, los herejes del Modernismo, las falsas religiones, etc. ¡Aun en el 2015, el mundo entero se detiene, la actividad del mundo entero desaparece, para festejar otra vez, como cada año, el nacimiento de Dios Nuestro Señor Jesucristo en la tierra, el Niño Dios! ¡Qué burla a los impíos! ¡Todavía en el Siglo XXI el mundo no está preparado para que le quiten la Navidad! Y si bien mucho la han desvirtuado, y la “hemos” desvirtuado (borracheras, indigestarnos de comida, rumba, pecados que se comenten, etc), es cierto también que la Navidad “allí está”, y que en definitiva todavía se festeja el nacimiento de Dios en la tierra. Pero ellos trabajan en ese sentido, para desvirtuarla; no son tontos y así se cobran su revancha. Mantienen las celebraciones pero las van vaciando de su sentido: Vacían el contenido católico, y le inyectan otros cánones y estilos.

Y cuando terminen de hacer el Gobierno Mundial, ¿qué harán con la Navidad? Tal vez poner algo en reemplazo y llamarla “Fiesta del Nacimiento de la Humanidad”, o “Nacimiento de la Humanidad convertida en Dios”; no lo sé.
Mientras tanto fomentan todo lo que no condice con la santidad y pureza de la Noche Buena, con la santidad de la Navidad.

Por eso, si alguno de nosotros hemos desvirtuado la noche de la Navidad, “costumbres y actividades modernas”, “pecados”, que Dios tenga la última palabra, demos la revancha a Dios:
Que la próxima Navidad la vivamos “sobria, santa y píamente”. Que sea una noche santa, sana, sólo en familia. Proponernos que los miembros de nuestra familia no salgan “de rumba” en la Navidad. Si la Navidad nos cogió sin el estado de gracia, pues ¡a confesarse!, ¡a salirse del estado de pecado mortal!

Hermosa expresión la de hace unos momentos, está en una de las lecciones de las epístolas, “vivir sobria, santa y píamente”. Y en esa epístola, si bien está puesta para festejar la Primera Venida (Navidad), se evoca y se llama y se pide la Segunda Venida (la Parusía), que deseamos esté próxima. Y está el programa de vida: Esperar a Dios Nuestro Señor Jesucristo y vivir “sobria, santa y piamente”.
Escuchemos:
(Epístola de la Misa de Gallo) Se apareció la gracia de Dios, Salvador Nuestro, a todos los hombres; enseñándonos que, rechazados los pecados y deseos mundanos, VIVAMOS SOBRIA, SANTA Y PÍAMENTE EN ESTE MUNDO, aguardando La Bienaventurada Esperanza y La Vuelta Gloriosa del Gran Rey y Salvador Nuestro: Jesucristo.

Qué hermosa que es la Navidad, qué hermosa que es la liturgia católica.

(Conclusión)

Para terminar, y aun a riesgo de transcribir casi demasiados textos, queríamos, de todo corazón, hacer nuestras otras palabras de la liturgia, y entregárselas a Dios:

Jesús, Redentor de todos los hombres, a quien Dios Padre engendró igual a sí mismo en gloria, antes de la creación de la luz, acuérdate, Creador de todas las cosas, que siglos atrás tomaste la forma de nuestro cuerpo, naciendo de las entrañas sagradas de la Virgen.
El presente día, al volver cada año, muestra que sólo Tú has venido del seno del Padre para la salvación del mundo.
A este Dios encarnado, saluda, con un cántico nuevo, el cielo, la tierra, las aguas y todo lo que está debajo del cielo.
Y también nosotros, a quienes regó con su sagrada sangre, le damos el tributo de este poema en el día de su nacimiento:
Ha nacido, en Belén de Judá, de la Virgen María, hecho hombre, Dios Nuestro Señor Jesucristo.

Tengan ustedes y sus familias, una santa, feliz y hermosa Navidad.

AVE MARÍA PURÍSIMA.