Domingo de Pascua de Resurrección 2019

Invitación a una nueva vida.

(Domingo 21 de abril de 2019) P. Altamira.

(Introducción)

Queridos hijos:

Por supuesto, y antes que nada, una muy santa y feliz Pascua de Resurrección para ustedes y todas sus familias.
“LOS TRIUNFOS DE DIOS NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO”. También “burlas” de Él contra “el mundo”, contra todo ese conglomerado de fuerzas impías y “globales”, fuerzas contra Dios, fuerzas contra el Catolicismo: El “mundo” quiso matarlo y lo hizo, y Él resucitó; y con su GLORIOSA RESURRECCIÓN, la fiesta de hoy, nos dio la piedra de toque sobre la Verdad de su Persona, de su Divinidad, de su doctrina, de la Santa Iglesia Católica que Él fundó.

La Resurrección tan es “la piedra de toque” que el mismo San Pablo nos lo enseña, con otras palabras, en la Sagrada Escritura (I Cor 15,14):
14 Si autem Christus non resurrexit, inanis est ergo prædicatio nostra, inanis est et fides vestra… 17 Quod si Christus non resurrexit, vana est fides vestra: 14 Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra Fe… 17 Porque si Cristo no resucitó, vana es vuestra Fe”.
Con la herejía del Modernismo y a través del Concilio Vaticano II (1962/1965), nos falsificaron nuestro Catolicismo, y crearon esa nueva falsa religión, la llamada –entre otros tantos nombres- Religión Moderna o Religión Conciliar o Religión del hombre, preludio (o tal vez ya realización) de lo que será la Religión Mundial, la Religión del Falso Profeta y del Anticristo.

-Las otras herejías negaban en general un punto concreto del Dogma Católico. La herejía del Modernismo niega todo, arrasa con todo, niega todos los Dogmas, pues el criterio es el hombre (“con su pobre criterio”)1, el hombre es dios, el criterio es “el Humanismo”. Por eso, el Papa Santo, el Papa San Pío X, cuando condena la herejía del “Modernismo” en su Encíclica Pascendi (año 1907), dice que el Modernismo es “la suma o recopilación o colección de todas las herejías: ómnium haéresum collectáneum” (n° 38 de la Encíclica).

-En ese orden, y referido a la Resurrección de Dios Nuestro Señor Jesucristo, los herejes modernistas dicen –por supuesto- que Cristo no resucitó, que debemos distinguir entre “el Cristo de la historia” (el “verdadero” Cristo dicen ellos), el cual no resucitó, ni hizo milagros, ni multiplicó los panes, ni es Dios (herejes y mentirosos), y “el Cristo de la fe” al cual –por sublimación, y debido a la gran admiración y amor que le tuvieron desde el comienzo sus discípulos- le agregaron en forma idealista todos esos hechos “maravillosos”, que en realidad no ocurrieron.
-Por eso la importancia de este hecho y Verdad: “¡RESURREXIT: RESUCITÓ!”, como nos grita la Liturgia de Pascua, “¡RESUCITÓ COMO LO HABÍA DICHO: RESURREXIT SICUT DIXIT!”, y como nos muestran desde entonces los testimonios, comenzando por sus Apóstoles, de miles de santos y mártires, de la doctrina de la Iglesia Católica, de la santidad del Catolicismo y los miles (tal vez millones) de milagros ocurridos desde los inicios, los cuales certifican el origen de Dios, el origen divino, de todas nuestras enseñanzas católicas (dicho, en palabras similares, en el juramento antimodernista de S. Pío X).

1 Los herejes del Modernismo actual, del Modernismo de hoy (por ejemplo Francisco), niegan hasta la misma letra de los Dogmas. Pero los herejes modernistas “de primera generación” tenían la táctica de dejar la letra y negar el contenido, o –mejor- reemplazar el contenido “de Dios” (los Dogmas) con el pobre contenido “del hombre”, como decíamos arriba: con el pobre criterio del hombre. Por eso, dejando en pie esta salvedad, es muy hermosa la frase del Padre Castellani explicando en el año 1975, en su obra “Catecismo para adultos”, este reemplazo de Dios para poner un contenido puramente humano, “pobremente” humano; y dice así: “Los modernistas no niegan la letra de ninguno de los dogmas; dicen que Cristo es Dios, que la Iglesia es verdadera, que creen en la Gracia y que los Sacramentos son válidos [nota: hoy en día sí niegan hasta la letra de los dogmas “Cristo no es Dios”, etc, etc, ut supra], pero lo vacían todo dándoles un significado humano; son como signos de la grandeza del hombre, de la divinidad del hombre, es decir, una tentación de humanizarlo todo, que fue la tentación más grande en toda la vida de la Iglesia y que será también la gran herejía del Anticristo, que va a implantar la adoración del hombre, de las obras del hombre y se va a hacer adorar él mismo como Dios, según está revelado por San Pablo”.

(Cuerpo)

Se nos hizo larga la introducción. Pero queríamos ir a la enseñanza espiritual, tal vez la más insistente y significativa que la Liturgia Católica pone de relieve en esta época de Pascua, para todos sus hijos, en el mundo entero.
La simbología y enseñanza litúrgica de Pascua es UNA NUEVA VIDA, LA INVITACIÓN A UNA NUEVA VIDA, la invitación a llevar una nueva vida, UNA VIDA DE “RESUCITADOS”, una vida alejada del pecado y de las cosas que manchan nuestras almas, una vida de verdaderos hijos de Dios, “RE-SU-CI-TA-DOS”, salidos del pecado, hacia una vida hermosa, una vida llena de buenas obras, y una vida llena de luz, llena de Verdad, llena de pureza (¡basta de pecado!).
Por supuesto que la Santa Iglesia Católica siempre nos invita a esa “Vida Nueva”. Pero en esta época de Pascua hay una mayor insistencia, o “LA” mayor insistencia. Ojalá estos feligreses, estos hijos, estén todos en estado de gracia, con esa vida nueva dentro de ustedes, por la gracia santificante, sin el pecado mortal.

Ya en la Cuaresma, evidentemente, también se nos invitaba a esa Vida Nueva, y hace poco predicábamos sobre una de esas Misas Cuaresmales, en la cual el Profeta Ezequiel nos invitaba -con palabras muy hermosas y que tienen una dulzura especial- a que tengamos esa “Vida Nueva”:
-Primero nos decía (cap. 18): “30 in medio Convertímini, et ágite poenitentiam ab ómnibus iniquitátibus vestris: Convertíos, y haced penitencia -confesaosde todos vuestros pecados-, et non erit vobis in ruínam iníquitas: y el pecado no os producirá la condenación –la ruina-”.
-Y luego remataba, y aquí las palabras muy hermosas y con una dulzura especial: “31 in fine ET FACITE VOBIS COR NOVUM, ET SPIRITUM NOVUM: Y HACEOS UN CORAZÓN NUEVO y UN ESPÍRITU NUEVO…”. “¡HACEOS UN CORAZÓN NUEVO Y UN ESPÍRITU NUEVO!”; muy hermoso; ¡cambiar!, debemos cambiar.

Qué hermosa que es la Liturgia Católica, qué hermosos que son los textos que se usan en la Liturgia Católica.
Y la Pascua de Resurrección tendrá -tal vez- las dos Epístolas más breves de todo el año, pero tan hermosas. Cuatro versículos para la Noche Pascual (ayer en la Vigilia del Sábado Santo). Y dos versículos, sí sólo dos, para esta Misa de hoy, la Misa del Día de Pascua. Y en ambas está, a gritos, el dejar la Vieja Vida (la vida de pecado, de “los” pecados), para pasar a la Vida Nueva, la Vida de la Gracia Santificante, la Vida de la Pascua, Vida de Resucitados, Vida de verdaderos hijos de Dios. Veamos una vez más cada una de esas Epístolas.

Anoche, después de la Vigilia Pascual, en la MISA DE LA SANTA NOCHE DE PASCUA, teníamos a San Pablo en su Epístola a los Colosenses(cap. 3,1-4), los cuatro versículos que recién decíamos. Escuchemos; son todas invitaciones a la Vida Nueva:
Fratres: 1 Si consurrexistis cum Christo: Hermanos : Si habéis resucitado con Cristo (pasar de la oscuridad a la luz, del pecado a la gracia santificante): [Si habéis resucitado con Cristo:] quæ sursum sunt quærite: BUSCAD LAS COSAS DE ARRIBA (las cosas del Cielo, las cosas de Dios y según Dios), ubi Christus est in déxtera Dei sédens: [buscad las cosas de arriba], donde Cristo está sentado a la diestra de Dios: 2 quæ sursum sunt sapite: SABOREAD LAS COSAS DE ARRIBA, non quæ super terram: NO LAS DE LA TIERRA (no las del “mundo”, no lo mundano, no la vida de pecado). 3 Mortui enim estis: Porque vosotros estáis muertos (¿muertos a qué?, ¡muertos al pecado, a la vida de pecado!… o deberíamos estarlo), [y ahora viene lo más hermoso de todo:] ET VITA VESTRA: Y VUESTRA VIDA… [¡no puede ser tan hermoso!:] EST ABSCONDITA CUM CHRISTO IN DEO: ESTÁ ESCONDIDA CON CRISTO EN DIOS. Nuevamente, ¡no puede ser tan hermoso!: VUESTRA VIDA ESTÁ ESCONDIDA, CON CRISTO, EN DIOS.

-Culmina con el premio: “[Si hacéis así] 4 Cum Christus apparuerit, vita vestra: Cuando Cristo, vuestra vida, aparezca: tunc et vos apparébitis cum ipso in gloria: entonces apareceréis también vosotros con Él en la Gloria”, en la Salvación Eterna, en el Cielo.

Y hoy, en la MISA DEL SANTO DÍA DE PASCUA, San Pablo en su Epístola Primera a los Corintios (cap. 5,7-8). En los tan sólo dos versículos que decíamos, él nos insta: Dejemos el pecado, dejemos la Vieja Vida, dejemos el “Vetus Fermentum: el Viejo Fermento”, y seamos una “NUEVA MASA: NOVA CONSPERSIO”, una Nueva Vida; seamos “ázimos”: panes puros, sin fermentación, sin el pecado. Escuchemos:
Fratres: 7 Expurgate vetus fermentum: Hermanos: Expurgad el Viejo Fermento (la Vieja Vida, el pecado), ut sitis nova conspersio: para que seáis un Nueva Masa (una Nueva Vida), sicut estis ázymi: como ázimos que sois (ser almas puras, hijos de Dios, sin la fermentación del pecado, sin la impureza del pecado). Etenim Pascha nostrum immolatus est Christus: En efecto, Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado (murió en la Cruz; destrozado en la Cruz, ¡para que dejemos de pecar, para que dejemos de una vez por todas de pecar!). 8 Itaque epulemur: Por eso festejemos (tengamos una vida linda, una vida alegre, con alegría): non in fermento veteri: [festejemos] no con el Viejo Fermento (no haciendo pecados, no con una vida de pecado), neque in fermento malitiæ et nequitiæ: ni con el fermento de malicia y de perversidad: sed in azymis sinceritatis et veritatis: sino con ázimos de sinceridad (con una vida pura, llena de Dios) y de Verdad (con ázimos de Verdad).
La pureza del cuerpo: “con ázimos de sinceridad”. Y la pureza de la mente –la pureza de la inteligencia, la pureza del espíritu-: “con ázimos de Verdad”, que -en lo que respecta a la Religión- implica no dejar que la Verdad de Dios sea corrompida (que no dejemos que sea fermentada), sino que cuidemos la pureza de nuestra Santa Religión Católica Apostólica y Romana, con “ázimos de Verdad”, sin la falsa Religión Moderna.

Otra vez: ¡Qué hermosa que es la Liturgia Católica; qué hermosos los textos escogidos, por el Espíritu Santo, para la Liturgia Católica!

¿Cómo hacemos para salvarnos, cómo hacemos para que esa Vida Nueva, de hijos de Dios, de la Gracia Santificante (del estado de gracia, sin el pecado mortal), deje de ser algo tan inestable, con tanto riesgo de perderse, perder la Salvación Eterna?

Primero que nada la Fe, la Fe Católica. O lo que es lo mismo que decir: Las Verdades de Dios, de la Santísima Trinidad. O lo que es lo mismo que decir: la Santa Religión Católica. Primero la Fe, porque ella es la Verdad, y la Verdad nos dice lo que las cosas son, y sin saber lo que las cosas son, es imposible obrar bien (para obrar bien hay que saber lo que es la Verdad y el Bien; y saber –para alejarse- lo que es el error y el mal). De lo contrario, no se puede obrar bien, porque no se sabe, y “el saber” es de la Fe, es de la Verdad, es de la inteligencia. Por eso, porque el punto de partida es la Fe (Catolicismo), San Pablo nos dice que “SIN LA FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS: SINE FIDE AUTEM IMPOSSIBILE EST PLACERE DEO” (Hebreos 11,6).

Y en segundo lugar, pasar a “las obras de la Fe”, pasar a tener coherencia en nuestras vidas, llevar esa Vida Nueva, ser Ázimos de pureza, esa Vida de verdaderos hijos de Dios, de Resucitados, sin la incoherencia de ser católicos y vivir como paganos. Ésa es la vida a la que estamos más que nunca invitados hoy en la Pascua de Resurrección. “SIC ET FIDES, SI NON HABEAT OPERA, MORTUA EST IN SEMETIPSA: ASÍ LA FE, SI NO TIENE LAS OBRAS [LAS OBRAS DE LA FE, VIVIR COMO BUEN CATÓLICO], ESTÁ MUERTA EN SÍ MISMA” (Santiago 2,17; ver todo el capítulo).

-Alejarse de Dios, vivir incoherentemente, vivir como un mal católico, decir blanco y hacer negro: Si es así, por más de que tengamos la Fe, nos condenaremos (ídem cap. 2 de Santiago): “19 Tu credis… bene facis: et dæmones credunt, et contremiscunt: Tú crees [tienes la Fe]… bien haces; también los demonios creen, y tiemblan. 20 Vis autem scire, o homo inanis, quoniam fides sine operibus mortua est?: ¿Quieres saber, oh hombre vano -hueco-, que la Fe sin las obras está muerta?”.

(Conclusión)

Terminamos con estas mismas ideas: Hay que tener la Fe, la Doctrina, la Verdad de Dios, el Catolicismo; “sin la Fe es imposible agradar a Dios”. HOY ES UN DÍA DE LA FE, la Fe que recae sobre la Resurrección de Dios Nuestro Señor Jesucristo.
Pero después hay que pasar a las obras de la Fe, en coherencia con nuestra Santa Religión Católica, vivir la Vida Nueva de Resucitados. De lo contrario estaremos abandonando a Dios, y “con” Fe nos condenaremos. Muchas veces, ese abandonar a Dios, ese abandonar las obras de la Fe, se da porque preferimos las cosas de la tierra, las cosas del “mundo”. Y a veces se da que perdemos a Dios, la Salvación, y perdemos también las cosas del mundo: ni una cosa, ni otra. ¡Siempre la Liturgia!, veamos:

(1) Sobre el abandonar a Dios. El Profeta Jeremías en el Viernes de Pasión (Jer 17,13ss) dice: “13 Domine, omnes qui te derelinquunt confundentur: Señor, todos los que te abandonan serán condenados: recedentes a te, in terra scribentur: los que se alejan de ti, en la tierra serán escritos, quoniam dereliquerunt venam aquarum viventium Dominum: porque abandonaron al Señor, fuente (venero) de aguas vivas”.2

(2) Sobre el segundo concepto. San Agustín en su texto de Maitines de ese mismo día: Por no seguir a Dios, a veces perdemos lo de Dios y también lo del mundo; así pasó a los judíos (Tract. 49 in Ioann., sub finem): “Pontífices et pharisaei sibi consulebant: Los pontífices y los fariseos tomaban consejo entre sí: nec tamen dicebant, Credamus: y sin embargo no decían Creamos [tengamos Fe, creamos en Cristo]… Dicebant enim: Quid fácimus, quia hic homo multa signa facit?: Decían: ¿Qué hacemos, porque este hombre hace muchos milagros? Si dimíttimus eum sic: Si lo dejamos así, omnes credent in eum: todos creerán en Él: et venient Romani, y tollent nostrum locum et gentem: y vendrán los Romanos y tomarán nuestra ciudad y nuestra nación”. Y aquí viene la frase magistral:
-“Temporalia pérdere timuerunt: Temieron perder los bienes temporales, et vitam aeternam non cogitaverunt: y no pensaron en la Vida Eterna, ac sic utrumque amisérunt: y así una y otra cosa perdieron”. A nosotros nos puede ocurrir lo mismo que a los judíos: abandonar a Dios por las cosas del mundo, y quedarnos sin Dios y sin “el mundo”. Y si alguna vez “nos queda” el mundo, eso vale nada, pues perdemos a Dios y perdemos el Cielo.
El principio es la Fe, la Verdad. Hoy es un día de la Fe: La Pascua de Resurrección. Mas hemos de pasar luego a las obras de la Fe, a la Vida Nueva de Resucitados, como Cristo, dejando -de una vez por todas- la Vida Vieja y el pecado.

AVE MARÍA PURÍSIMA.

2 14 Sana me, Domine, et sanabor : salvum me fac, et salvus ero : quoniam laus mea tu es. 15 Ecce ipsi dicunt ad me : Ubi est verbum Domini ? veniat : 16 et ego non sum turbatus, te pastorem sequens : et diem hominis non desideravi, tu scis : quod egressum est de labiis meis, rectum in conspectu tuo fuit. 17 Non sis tu mihi formidini: spes mea tu in die afflictionis. 18 Confundantur qui me persequuntur, et non confundar ego : paveant illi, et non paveam ego : induc super eos diem afflictionis, et duplici contritione contere eos.